La costa ecuatoriana alberga una fauna exótica impresionante, donde destacan mamíferos marinos como el lobo marino de Galápagos y la ballena jorobada, aves icónicas como el piquero de patas azules y el pelícano pardo, además de reptiles únicos como la iguana marina y el cocodrilo americano. Estos animales conviven en ecosistemas costeros como manglares, playas e islas, que son vitales para su supervivencia.
El lobo marino es un mamífero marino que puede llegar a pesar 350 kg y medir casi 3 metros. Se alimenta de peces y crustáceos, y suele salir a las playas únicamente para reproducirse. Es muy sociable y forma grandes colonias en las costas y en las islas Galápagos.
Endémica de las islas Galápagos, es la única iguana en el mundo que nada en el océano. Se alimenta de algas marinas y puede permanecer bajo el agua varios minutos. Su capacidad de adaptación la convierte en un símbolo único de la biodiversidad ecuatoriana.
El jaguar, también llamado tigre americano, es el felino más grande de América. Puede alcanzar 130 kg y medir hasta 1,90 m. Es un depredador clave en los bosques costeros y manglares, pero está en peligro de extinción debido a la caza y la pérdida de hábitat.
Estas aves marinas son famosas por sus patas de color azul turquesa, resultado de su dieta rica en carotenoides. Miden cerca de 80 cm y realizan un ritual de apareamiento muy llamativo, levantando sus patas para atraer a la pareja. Son comunes en la costa y en Galápagos.
Este primate es uno de los más grandes de la región, con un tamaño de hasta 92 cm y 10 kg de peso. Su característico aullido puede escucharse a varios kilómetros. Se alimenta principalmente de hojas y juega un papel importante en la dispersión de semillas en los bosques tropicales.
Cada año, entre junio y septiembre, las ballenas jorobadas migran desde la Antártida hasta las cálidas aguas de la costa ecuatoriana para reproducirse. Son conocidas por sus espectaculares saltos y cantos, convirtiéndose en un atractivo turístico en lugares como Puerto López.